Parada en boxes para la F1: tras el GP de Japón, la guerra en Oriente Medio obliga a hacer una pausa y podría alterar el orden jerárquico de cara a Miami.
Tras la carrera en Suzuka, los motores permanecerán en silencio durante cinco semanas, antes de que el Gran Circo vuelva a ponerse en marcha el 3 de mayo en Miami.
El motivo de esta pausa obligada radica en la escalada geopolítica en Oriente Medio, que ha provocado la cancelación de las carreras en Bahrein y Arabia Saudi por motivos de seguridad, con un calendario que ahora se reduce de 24 a 22 rondas.
Esta pausa forzosa deja una profunda huella en las cuentas de la F1. Los organizadores de ambos grandes premios pagan anualmente unos 100 millones de euros, fondos de los que ahora carece la categoría. Para las escuderías, esto supone una pérdida considerable, ya que cada equipo pierde varios millones del fondo de premios.
El hecho de que, a cambio, los equipos tengan que gastar menos presupuesto en piezas de recambio solo alivia el dolor financiero de forma limitada. Al menos, los ingresos por televisión se mantienen estables, ya que se sigue alcanzando el número mínimo de carreras fijado contractualmente.
El dilema de Mercedes y el reloj que no se detiene
Mientras los contables hacen números, los ordenadores de las fábricas no paran de funcionar. El parón aviva una nueva batalla por el desarrollo. Equipos con problemas como Williams o Aston Martin aprovecharán el respiro para corregir sus errores y así intentar regresar a la pista con un monoplaza más competitivo.
Pero también los de arriba se están rearmando. El jefe del equipo Ferrari, Fred Vasseur, augura un reinicio completo: "Todo va a cambiar, será una nueva temporada". En Maranello, Woking y Milton Keynes, los ingenieros preparan paquetes de actualizaciones que podrían reordenar el pelotón en Florida.
La pausa resulta más amarga para el equipo Mercedes. Las flechas de plata dominaron el inicio de la temporada; los prodigios Antonelli y Russell se repartieron las victorias en Australia, China y japon.
Pero detrás del dominio actual se esconde un truco técnico para aumentar la potencia del motor, cuya fecha de caducidad se acerca inexorablemente: el 1 de agosto se cierra la ventana normativa para esta ventaja. Con la cancelación de las carreras de abril, se esfuman valiosas oportunidades de convertir un mejor colchón de puntos.
Rebelión de los pilotos contra la revolución tecnológica
Por encima de todo se cierne el debate fundamental sobre la nueva era de la F1. Los pilotos se rebelan cada vez más contra su papel de meros "gestores de energía".
La gran dependencia de la unidad de potencia de la parte eléctrica obliga a superestrellas como Max Verstappen, Alonso o Norris a actuar con cautela táctica en lugar de pisar a fondo el acelerador.
Muchos pilotos subrayaron la urgencia de introducir correcciones cuanto antes después de que el violento accidente de Bearman en Suzuka pusiera de manifiesto los peligros de las enormes diferencias de velocidad de estos coches.
Cuando los semáforos vuelvan a ponerse en verde en Miami, no solo dará comienzo una carrera, sino una fase completamente nueva de este campeonato mundial.
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