Carlos Sainz confirma el paso adelante de Williams en Miami, pero lamenta problemas de energía y asume que el salto real no llegará hasta 2027, tras caer eliminado en la SQ2.
Sainz avisó… y cumplió. Pero en Williams, cumplir no siempre significa sonreír. El piloto español sacó adelante una clasificación sprint en el Gran Premio de Miami de F1 2026 que deja sensaciones encontradas: un paso adelante visible, sí, pero todavía muy lejos de donde realmente quieren —y creen— estar.
Porque el dato frío dice que ambos coches entraron en SQ2, algo que no ocurrió ni en China ni en Japón. Pero la letra pequeña revela la realidad: ese sigue siendo, por ahora, el techo. Sainz fue 15º, justo por detrás de su compañero Albon, y a algo más de dos décimas del corte de la SQ3. Cerca en tiempo. Lejos en ambición."Hemos dado el paso esperado. Hemos dado un paso en la dirección adecuada", explicó el madrileño, confirmando que las mejoras introducidas en Miami —centradas principalmente en reducir el sobrepeso crónico del FW48— han tenido efecto.
Y no era un tema menor: el monoplaza arrastraba un lastre cercano a los 28 kilos, una losa en una Fórmula 1 donde cada gramo cuenta. Sin embargo, incluso en ese contexto, Sainz dejó claro que la ejecución no estuvo a la altura.
"En mi lado del garaje hemos tenido muchos problemas con la energía, con la gestión, en la vuelta de salida y en la de empuje, y no hemos maximizado", lamentó. Un problema que no fue nuevo: ya apareció en los libres… y se repitió en el momento clave.
Aun así, el español quiso quedarse con el único rayo de optimismo posible: "Y aún así hemos entrado en SQ2. En China y en Japón, con vueltas perfectas, con energía perfecta, nos quedamos en la Q1, así que eso es lo positivo".
El avance está ahí. Pero también el contexto: prácticamente toda la parrilla —con la excepción de Aston Martin- trajo mejoras a Miami. Y eso diluye cualquier ganancia. Williams sigue atrapado en ese limbo incómodo: demasiado rápido para caer siempre en SQ1, demasiado lento para soñar con la SQ3.
Un enfado que retrata la situación.Porque si las palabras ante los medios fueron medidas, la radio al bajarse del coche fue otra historia.
"Estamos tres pasos por detrás de donde deberíamos estar, y después de una hora y media de entrenamientos libres no se entiende que estemos en esta posición", soltó, visiblemente frustrado.
Una frase que resume más que cualquier análisis técnico. Sainz, además, dejó entrever que el margen de mejora a corto plazo es limitado. Muy limitado.
"Creo que los cambios son muy pequeños y no creo que notemos una gran diferencia hasta que cambiemos la normativa de cara al 2027", admitió, poniendo el foco ya en el futuro posible cambio reglamentario.
Un mensaje claro: el problema no es solo de evolución… sino de punto de partida. Sí, Miami confirma lo que ya se intuía: Williams ha dado un paso. Pero en una parrilla que también corre, ese paso apenas sirve para mantenerse en el sitio.Y eso, para alguien como Sainz, nunca es suficiente.

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