Los años de Alain Prost en Ferrari fueron quizás el momento más traumático de su ilustre carrera y culminaron con su despido. La historia es bien conocida, pero se ha hablado mucho menos del hombre que lo reemplazó para la última carrera de la temporada de 1991. 
Tras quedarse a las puertas del título de 1990 debido a la colisión provocada por su archirrival Ayrton Senna en Suzuka, Alain Prost tuvo una temporada sin victorias en 1991. McLaren y Williams simplemente fabricaron mejores coches que Ferrari en 1991, e incluso Nelson Piquet (Benetton), cerca de la retirada, logró la victoria en Canadá gracias a Nigel Mansell.
Prost consiguió solo cinco podios, en comparación con las cinco victorias de la temporada anterior. Luego llegó Suzuka, la penúltima ronda del campeonato...
Según informó en su momento Nigel Roebuck, de Autosport, las declaraciones de Prot tras el GP de Japón en el que acabó cuarto fueron: "Era como conducir un camión horrible. No hay placer en absoluto". Prost dijo eso debido a los fallos en los amortiguadores, lo que causó que la dirección fuera increíblemente pesada. Sus palabras no estaban dirigidas al coche en sí, sino a lo que sentía al conducirlo debido a un fallo de un componente. Pero Maranello actuó rápidamente y lo despidió en la víspera de la última carrera de la temporada en Adelaida.
Prost cree que fue despedido por "razones políticas" que estaban vinculadas con su deseo de involucrarse más en el proceso de toma de decisiones para hacer avanzar al equipo. Desde entonces bromeó diciendo que los tipos que lo despidieron fueron "despedidos dos semanas después".
Con el entonces tres veces campeón del mundo de repente en el paro, Ferrari recurrió a su piloto de pruebas, Gianni Morbidelli. De manera bastante curiosa, aunque estaba compitiendo con Minardi y con un motor Ferrari en ese momento, Morbidelli se encontraba de vacaciones en la Isla de Man cuando su amigo y ex jefe de equipo Guido Forti llamó con la buena noticia de su ascenso.
El éxito de Morbidelli en la F3 italiana y la Copa de Europa en Misano lo llevaron a firmar un contrato de tres años como piloto de pruebas de Ferrari. Tenía 23 años en ese momento, y solo había disputado 18 grandes premios con BMS Dallara y Minardi cuando llegó su gran oportunidad. Imagina la presión, así como el honor, de un italiano llamado a conducir para Ferrari... "Ya tenía que trabajar con Alain Prost y Nigel Mansell en los test, lo cual fue como un sueño para un joven piloto", dice Morbidelli sobre su papel de probador. "¡Prost era mi ídolo! Entonces, de repente tuve que reemplazarlo en Ferrari...".
“Tenía poco más de 20 años. En ese momento, los piloto no llegaban a la F1 a una edad tan temprana, como hoy, por lo que fue una experiencia brillante. Correr para Ferrari fue un momento increíble para mí".
"Recibí la llamada mientras estaba de vacaciones en Port Douglas. Me dijeron que conduciría para Ferrari, no con Minardi, a las 23:00 del martes antes del fin de semana de carrera". Morbidelli solo tuvo el tiempo que duró el viaje a Adelaida para pensar en lo que le esperaba, y estaba claro que todavía no se había hundido cuando el momento llegó.
"Al reemplazar a Prost, mi piloto favorito, tuve que preguntarle al muro de boxes por la radio durante los libres: '¿Estoy soñando?", recuerda.
"Mi experiencia en las pruebas implicaba que conocía muy bien el coche y me clasifiqué octavo junto a Jean Alesi su compañero de equipo]". Morbidelli hizo pocas cosas mal durante su único fin de semana como piloto de Ferrari F1. A pesar de las condiciones climáticas dantescas el día de la carrera, su concentración constante llevó el coche a meta en los puntos: su primer medio punto de los 8,5 que logró en F1 en una trayectoria que abarcó 67 carreras.
"Fue, en muchos sentidos, un día muy desafortunado para mí debido al clima", dice. “Llovió tanto que fue el gran premio más corto en la historia de la Fórmula 1 [de ahí que solo se otorgaban medios puntos]. Era muy peligroso; hubo muchos incidentes y era imposible ver la pista".
“Sinceramente, puedo decir que hice lo mejor que pude ese día. Si hubiera terminado en el podio, ¿quizás Ferrari me hubiera dado un contrato para el próximo año? Me habría cambiado la vida. A veces tienes que tener suerte en la vida, y las cosas nunca son sencillas". Después de solo 16 vueltas y una serie de accidentes fuertes, la carrera se detuvo y no se reinició. Pero su medio punto por ser sexto no cuenta la historia completa de lo que podría haber sido si la carrera hubiera durado apenas una vuelta más...
"En realidad crucé la línea de meta en tercer lugar, detrás de [Ayrton] Senna y [Nelson] Piquet, pero me relegaron al sexto puesto debido a las reglas de la bandera roja", reflexiona Morbidelli.
“Moralmente, yo era tercero, pero tienes que aceptar lo que la vida te da. Estaba haciendo un trabajo que me apasionaba, con el equipo más grande del mundo, así que creo que puedo estar satisfecho con lo que hice". “¿Quién sabe qué habría pasado si hubiera dejado de llover y hubiéramos vuelto a arrancar? ¡Tal vez si la carrera hubiera seguido otras dos vueltas, me habría estrellado contra el muro, como hizo Jean!".
Luego Morbidelli lograría un podio en el GP de Australia con Arrows, algo que consideraba que se le debía desde cuatro años antes.
"Sentí que cobré mi deuda con el circuito, ¡tuve mi venganza!", bromea. “En cierto modo, fue un momento aún más grande para mí, porque estábamos en una situación financiera muy mala. Trabajar con Alan Jenkins y Jackie Oliver fue fantástico, por lo que fue una gran sensación lograr lo que hicimos juntos".












