viernes, 17 de abril de 2026

A.F1-HAAS: Oliver Bearman señala a Franco Colapinto como culpable de su accidente en Suzuka.

El británico acusa al argentino de haberse movido a última hora cuando le veía venir por el retrovisor

Dos días antes, los pilotos acordaron respetarse más en pista y por ende, Bearman no toleró esta acción.

Oliver Bearman ha señalado directamente a Franco Colapinto como culpable de su accidente en Suzuka. El británico acusa al argentino de moverse hacia la izquierda cuando le veía venir por su retrovisor, algo que le hizo salirse a la hierba y golpear las protecciones en un impacto de 50G.

Bearman fue el el protagonista del primer accidente fuerte de esta nueva F1. En Suzuka, en mitad de una lucha contra Colapinto, el argentino se quedó sin energía antes de la curva de Spoon y el británico llegaba justo por detrás con un diferencial de velocidad enorme. Trató de esquivarlo, pero se fue a la hierba, perdiendo el control de su coche e impactando contra las protecciones.

Casi tres semanas después, Bearman ha hablado en profundidad de ello y ha culpabilizado a Colapinto de lo ocurrido. El británico cree que el argentino no hizo bien al moverse un poco hacia la izquierda a última hora. El año pasado, al no haber un diferencial de velocidad tan grande entre coches, sí que lo hubiese tolerado, pero en 2026, lo tacha de inaceptable."Franco se colocó delante de mí para defender su posición. El año pasado habría estado absolutamente al límite, pero probablemente habría sido aceptable con una diferencia de velocidad de sólo cinco o diez kilómetros/hora", ha reconocido Bearman en una entrevista en el podcast Up To Speed.

De hecho, Bearman señala que en caso de haber chocado contra Colapinto, hubiese sido mucho peor e insiste en los riesgos de estos movimientos cuando el coche de detrás va mucho más rápido."Pero con 50 kilómetros/hora, no me dejó suficiente espacio y, básicamente, tuve que evitar un choque mucho, mucho mayor. Cuando se movió hacia la izquierda fue un movimiento pequeño, pero con esa diferencia de velocidad cualquier movimiento es enorme, así que tuve suerte de no chocar contra él. Habría sido mucho, mucho peor si lo hubiera hecho", añade.

Sin ir más lejos, Bearman recuerda que los pilotos se reunieron el viernes previo a la carrera y acordaron respetarse más entre ellos, básicamente para garantizar su seguridad vistas las complicaciones que trae consigo este nuevo reglamento.

Bearman considera que Colapinto no le respetó lo suficiente al haberse movido ligeramente hacia la izquierda en ese momento. Aunque en primera instancia, Ayao Komatsu, el jefe de Haas, exculpara al argentino de lo ocurrido y se centrara en los problemas de la normativa, Oliver tiene otro punto de vista y lo ha hecho saber.

"Era algo de lo que hablamos el viernes, lo que lo hace aún más frustrante. Todos los pilotos acordamos que teníamos que respetarnos un poco más, movernos para defender nuestra posición un poco antes, porque las diferencias de velocidad son mucho mayores de lo que jamás habíamos tenido en nuestro deporte. Y dos días después ocurre esto, lo cual para mí fue inaceptable", ha indicado.

"Me vio venir y se movió. El año pasado habría estado bien; este año me ve venir demasiado tarde. Llegó con tal diferencia de velocidad que, en ese momento, ya era demasiado tarde para moverse. Así que le vi mirar por el retrovisor y girarse a la izquierda, lo cual no está bien. Tenemos que resolver estas cosas entre pilotos, mostrar un poco más de respeto mutuo, porque la verdad es que no me gustó nada lo que hizo".Asimismo, Bearman no ha dudado en dejar claro que lo ocurrido también es una "consecuencia desafortunada" de este reglamento, por lo que espera que la FIA, junto a los jefes de equipo y la propia Fórmula 1, lleven a cabo los ajustes necesarios en pro de una competición más pura, apasionante, pero sobre todo, más segura.

"Es la primera vez en la historia, o al menos desde que tengo memoria, que dos coches que luchan por una posición tienen una diferencia de velocidad tan grande, y eso es realmente una consecuencia desafortunada de este reglamento", ha expresado Bearman para cerrar.

A.F1-RED BULL: Todo lo que sabemos sobre los cambios en el departamento técnico del equipo.

La marca de bebidas energéticas ha anunciado una serie de cambios y la llegada de nuevos técnicos

Andrea Landi, ex de Ferrari y Red Bull, aterrizará en Milton Keynes el 1 de julio como jefe de rendimiento.

Red Bull ha anunciado en la jornada de hoy una serie de cambios en su departamento técnico con el objetivo de enderezar el rumbo tras un inicio de 2026 francamente decepcionante.

Era evidente que este año no iba a ser fácil dentro de Milton Keynes, ya que se enfrentaban al reto más difícil de su historia convirtiéndose en fabricantes de motores y asimismo, tenían que diseñar de cero un chasis sin el inestimable apoyo de Adrian Newey por primera vez en dos décadas.

Si bien era un reto mayúsculo, Red Bull ha cumplido con creces en el área de la unidad de potencia, hasta el punto de tener el segundo mejor motor, sólo por detrás de Mercedes. Están por delante de gigantes como Ferrari, Audi y Honda y de hecho, se encuentran menos de un 2% por debajo de Mercedes en cuanto a prestaciones de la cámara de combustión. No obstante, es en el área del chasis en el que han fracasado estrepitosamente, por ahora. El RB22 tiene un sobrepeso importante, hasta el punto de que se ha llegado a especular que no podrían alcanzar el peso límite hasta 2027.

Esto ha dejado al actual director técnico y sobre el papel, sucesor de Newey, Pierre Wache, en el punto de mira. El francés ha sido una de las piezas mejor valoradas dentro de la familia Red Bull en los últimos años, pero estas dificultades con el RB22 lo convierten en el principal señalado por el bajo rendimiento del equipo. Waché sigue teniendo la confianza de la directiva de Red Bull y seguirá siendo el líder del departamento técnico. Ben Hodkingson seguirá al frente del tan exitoso proyecto de motores, mientras que Laurent Mekies se encamina a cumplir su primer año como jefe de equipo, tras suceder a Christian Horner el pasado mes de julio.Eso sí, tras sumar sólo 16 puntos en tres carreras y estar por detrás de equipos como Haas y Alpine en el Mundial, Red Bull tenía que tomar medidas para enderezar el rumbo lo antes posible y en la jornada de hoy ha anunciado una serie de cambios en su departamento técnico.

Ben Waterhouse asciende con efecto inmediato al rol de ingeniero jefe de rendimiento y diseño. Hablamos de una figura con más de diez años de experiencia en la familia Red Bull, que llegó a Toro Rosso en 2014 como subdirector técnico y forma parte del primer equipo desde 2017. Hasta entonces, había desempeñado el rol de director de ingeniería de rendimiento.

Waterhouse será uno de los principales responsables técnicos del proyecto y reportará ante Waché, que se mantiene como la referencia de este departamento.

Asimismo, Red Bull ha anunciado también la llegada de Andrea Landi al equipo. Según ha podido saber SoyMotor, este fichaje se produjo en el mes de enero, pero por temas de 'gardening' no podrá incorporarse hasta el 1 de julio.

Landi, ex de Ferrari y de Racing Bulls, asumira el cargo de jefe de rendimiento y reportará ante Ben Waterhouse. Ha sido un activo muy valioso tanto en Maranello como en Faenza, donde ha desempeñado los roles de jefe de rendimiento del monoplaza y subdirector técnico respectivamente.

Esta cabecera también ha podido confirmar que Dan Fallows ha empezado a trabajar desde este lunes en Faenza. A principios de año se anunció el regreso del británico a la familia Red Bull, que antes de fichar por Aston Martin como director técnico, había ejercido como jefe de aerodinámica del primer equipo.En definitiva, una reestructuración técnica necesaria para Red Bull, después de haber vivido uno de sus inicios de temporada más complicados de su historia. Piezas clave como los mencionados Horner y Newey, Jonathan Wheatley, Helmut Marko, Will Courtenay o Lee Stevenson han abandonado el barco en los ultimos 24 meses y el inicio de este nuevo capítulo no está siendo nada fácil para los de Milton Keynes.

Para más inri, otras figuras como Giampiero Lambiase, ingeniero de Max Verstappen, o Matt Caller, uno de los mecánicos clave del neerlandés, también dejarán Red Bull al término de su contrato actual para poner rumbo a McLaren y Audi respectivamente.

A.F1-MCLAREN: Oscar Piastri cree que las ventajas de los nuevos F1 se ven frenadas por un viejo problema.

"Los coches de F1 de 2026 son exigentes y divertidos de pilotar", afirma Piastri. A su vez, cree que uno de los grandes problemas del reglamento anterior continúa.

Tras cuatro años compitiendo con coches de efecto suelo, los pilotos de F1 tienen en 2026 de monoplazas completamente nuevos. Con la llegada de la nueva normativa, no solo se ha modificado la unidad de potencia, sino que los propios coches también han cambiado radicalmente. Así, en comparación con el año pasado, son más pequeños y ligeros, a la vez que cuentan con la aerodinámica activa.

Ha costado acostumbrarse durante los test y las tres primeras carreras, reconoce Oscar Piastri: "Estos coches son muy diferentes a todo lo que he pilotado antes", afirma en una entrevista para la web de McLaren. No lo considera necesariamente algo malo. "Como los coches son tan diferentes, para nosotros supone un nuevo reto, y eso no es algo malo".Así, los nuevos coches son más ágiles gracias a su menor peso y sus dimensiones más reducidas: "También se sienten mejor en las curvas lentas", dice Piastri, quien también cree que los pilotos deben tener en cuenta muchas más cosas dentro del coche. Además, señala que los coches se han vuelto más impredecibles.

"Se ha podido ver que a menudo tenemos picos de potencia, lo que hace que los coches hagan cosas inesperadas", afirma el australiano, quien señala que este es uno de los puntos que la Fórmula 1 debe tener en cuenta a la hora de modificar el reglamento.

"Sé que colaboramos estrechamente con la FIA, la F1 y los demás equipos para garantizar que se analice este tema, de modo que podamos crear carreras seguras, pero emocionantes y divertidas para todos".

Es divertido de conducir, pero luchar sigue siendo problemático

Su compañero Lando Norris aún no está del todo convencido con la nueva generación de unidades de potencia, pero no tiene ningún problema con los coches en sí.

Con la desaparición del efecto suelo se ha perdido parte de la carga aerodinámica, por lo que los coches están ahora mucho más al límite. Eso hace que, en su opinión, sea más divertido: "Puedes amortiguar mejor los sustos y, como tenemos menos agarre, es un coche muy divertido de pilotar".

"Disfruto conduciendo estos coches. Me recuerdan a algunos de los que pilotaba cuando ascendía por las categorías inferiores", continúa Norris. "Lo digo como un gran cumplido, porque realmente sientes que puedes marcar la diferencia".

Sin embargo, Piastri señala que hay un aspecto en el que la nueva generación de coches de F1 no ha cambiado realmente con respecto al reglamento anterior: la capacidad de seguir a otros monoplazas.Con las nuevas normas se puede adelantar, pero no es porque seguir a otros ahora sea más fácil: "Los retos relacionados con el aire sucio siguen ahí y neutralizan algunas de estas ventajas, porque seguir a otros sigue siendo un problema".

A.F1-HISTORIAS F1: James Hunt: El icónico campeón del mundo de F1 cuyo estilo era tan audaz como su forma de conducir..

James Hunt, campeón del mundo en 1976, nunca fue de los que se rigen por las reglas, ya que su estilo desafiaba las expectativas que se tenían de los pilotos de F1 en aquel entonces.

Pocos pilotos de Fórmula 1 han forjado una reputación fuera de la pista tan famosa como sus hazañas sobre ella. Pero si hubiera que hacer una lista de las figuras más comentadas en la historia de este deporte, James Hunt ocuparía sin duda uno de los primeros puestos.

El londinense fue uno de los talentos más impresionantes de su generación, ganando el Campeonato Mundial de 1976 y protagonizando una intensa rivalidad que inspiró la película de Hollywood Rush. En la pista, Hunt era una amenaza en el mejor sentido, abriéndose paso entre los demás pilotos y realizando maniobras de infarto. Como dijo en una ocasión su rival Niki Lauda: «Hunt nunca fue un piloto temible. Era muy bueno, correcto... pero jodidamente rápido. Ese era el problema».

Fuera de la pista, Hunt tenía una merecida reputación de Casanova rebelde, compensada por su agudo ingenio y un cierto encanto de caballero. Nunca se dejó influenciar por las reglas, y su estilo desafió las expectativas que se tenían de los pilotos de F1 en aquel entonces. Su estilo reflejaba a la perfección su estilo de vida: rápido, divertido y fabuloso.

Antisistema

Tras su paso por Hesketh, donde compitió y ganó con un coche de fabricación casera, Hunt se unió a McLaren, un salto cualitativo tanto en mecánica como en expectativas. Se negó rotundamente a firmar una cláusula de su contrato que le obligaba a usar camisa y corbata en eventos formales, optando en cambio por su combinación habitual de camiseta y pies descalzos.

Cuando Hunt optaba por vestirse elegante, lo hacía con total entrega al espíritu de los años 70. Para un evento, llegó con un sofisticado traje de terciopelo azul, adornado con un medallón dorado y una camisa estampada con pequeños cocos y palmeras. Inconformista, sí, pero nunca contrario al estilo.

Cuando recibió el Trofeo Ferodo en 1976, Hunt retomó su estilo característico, combinando un traje de terciopelo con una camisa blanca de cuello ancho. Su apariencia nunca era rígida ni pomposa, y nunca llevaba corbata. Era una estrella del rock... y lo sabía.

estilo años 70

La década de 1970 nos legó una serie de prendas básicas que perduraron en el tiempo, desde vestidos largos hasta el estilo bohemio chic y pantalones vaqueros acampanados, todas ellas vigentes aún hoy. Sin embargo, el vestuario de Hunt se situaba en una categoría única.

Fuera de la pista, su atuendo habitual consistía en vaqueros desgastados, camisetas y, ocasionalmente, pantalones cortos vaqueros deshilachados. En el paddock, mientras que los demás vestían camisas y pantalones largos, Hunt optaba por un estilo más informal con camisetas blancas y pantalones de chándal. ¿Y cuáles eran sus dos accesorios imprescindibles? Unas gafas de sol... y un cigarrillo.

Lo que convirtió a Hunt en un ícono perdurable fue que su estilo no era particularmente calculado. No le daba mucha importancia a sus elecciones de moda. Sus prioridades eran las carreras y divertirse, y fue esa actitud despreocupada la que le dio a su estilo su vigencia.

Traje y casco de competición

En la década de 1970, el patrocinio no estaba ni mucho menos tan saturado como lo está hoy en día, lo que dejaba mucho más espacio en los trajes de carreras para toques personales. Durante su etapa en Hesketh, Hunt adornó su traje con varias insignias que aludían bastante abiertamente a su gusto por la compañía femenina.

Sus zapatillas de carreras también dieron mucho que hablar. Debido a que sus pies eran algo grandes, Hunt solía cortar las puntas para que sus pies pudieran respirar libremente. No era ni elegante ni seguro contra incendios, pero la comodidad el día de la carrera era primordial.

Pero fue el singular diseño del casco de Hunt el que, a lo largo del tiempo, se ha convertido en uno de los más icónicos de la historia del automovilismo. Con un fondo negro sólido, lucía tres finas franjas rojas, azules y amarillas, los colores de su antiguo colegio, el Wellington College. Su nombre aparecía a ambos lados en grandes letras blancas. Hasta el día de hoy, sigue siendo incomparable.

Años posteriores

Hunt se retiró de la Fórmula 1 a mitad de la temporada de 1979, a los 31 años, alegando una pérdida de disfrute y, según sus propias palabras, una necesidad de "autopreservación". Tras conseguir el campeonato de 1976, su motivación fue disminuyendo gradualmente debido a la falta de competitividad de los monoplazas y los riesgos inherentes a este deporte.

Rápidamente dio el salto a la radiodifusión, uniéndose a Murray Walker en la cabina de comentaristas de la BBC, donde fue muy elogiado por su ingenio, franqueza y opiniones refrescantemente directas. Cuando le preguntaron qué se necesita para ser piloto de Fórmula 1, su respuesta fue, como siempre, contundente: "tener mucho valor".

A medida que su carrera como piloto llegaba a su fin, también lo hacían su estilo de vida fiestero y su extravagancia en la vestimenta. En sus últimos años, era frecuente ver a Hunt con polos, camisas blancas y suéteres. Incluso, en ocasiones, se permitía el lujo de usar zapatos formales en lugar de andar descalzo.

Los pantalones cortos vaqueros, al parecer, eran cosa del pasado. Sin embargo, su icónico cabello rubio permaneció hasta el final.

A.F1-HISTORIAS F1-Han pasado 25 años desde su primera victoria, así que, ¿qué tan bueno era Ralf Schumacher?

Hace veinticinco años, Ralf Schumacher logró su primera victoria en la F1 en San Marino, haciendo historia para él y para BMW Williams, pero ¿qué tan buen piloto era el hermano menor de Michael?

Hace veinticinco años, Ralf Schumacher logró su primera victoria en la Fórmula 1 en San Marino, haciendo un poco de historia para él y para BMW Williams.

Su conducción aquel día, 15 de abril de 2001, demostró de lo que era capaz Ralf con el equipo adecuado y con todas las circunstancias a su favor.Tras clasificarse tercero, por detrás de los McLaren de David Coulthard y Mika Hakkinen, que consiguieron la pole position, y por delante del Ferrari de su hermano Michael , se adelantó en la salida cuando los coches plateados patinaron y, al final de la primera vuelta, ya le sacaba casi un segundo de ventaja.

Esa tarde, nadie volvió a representar una amenaza para él en la pista. Aprovechó al máximo el rápido calentamiento de sus neumáticos Michelin tras el repostaje durante sus dos paradas en boxes y mantuvo la calma hasta conseguir la victoria por 4,352 segundos sobre Coulthard.

Rubens Barrichello llevó su Ferrari al tercer puesto, a otros 30 segundos del ganador. Michael había abandonado tras 24 vueltas por un fallo en la pinza del freno delantero.Esto era, pues, lo que Ralf Schumacher podía hacer cuando estaba en plena forma, y ​​lo hacía parecer tan fácil y fluido. Pero además de todo eso, también fue un hito histórico para el apellido, ya que marcó la primera vez que dos hermanos se convertían en ganadores de un Gran Premio…

El género de hermanos pilotos siempre me ha fascinado, casi tanto como el de padres e hijos. En este deporte se han visto muchos hermanos varones compitiendo entre sí o siguiendo sus pasos.

Estaban los hermanastros Graham y Peter Whitehead, quienes compitieron en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1952. El hermano mayor de Jackie Stewart, Jimmy, corrió en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1953, 14 años antes de que su hermano debutara con BRM en Sudáfrica.

Los precoces hermanos mexicanos Rodríguez, Pedro (el mayor por dos años) y Ricardo, electrizaron Le Mans en 1961 con su manejo del Ferrari TR61 suministrado por la fábrica NART.Puede que sean únicos en el sentido de que cada uno demostró ser tan capaz como el otro, aunque fue Ricardo quien dejó su huella individual primero antes de su muerte en los entrenamientos del Gran Premio de México de 1962, que no puntuaba para el campeonato. Pedro no debutó en la Fórmula 1 hasta los años siguientes y no alcanzó su máximo rendimiento hasta 1967, pero llegó a ganar dos Grandes Premios.

Los Fittipaldi, el hermano mayor Wilson y el pequeño Emerson, compitieron regularmente entre sí en la década de 1970, al igual que Jody e Ian Scheckter. Teo y Corrado Fabi hicieron lo mismo en los años 80, cuando Jacques, el hermano mayor de Gilles Villeneuve, no logró clasificar un Arrows ni en el GP de Canadá ni en el GP Oeste de Estados Unidos en Las Vegas en 1981, ni un RAM en Canadá dos años después.

Del mismo modo, Joachim, el hermano menor de Manfred Winkelhock, no logró preclasificar un AGS JH23B para ninguna de las primeras siete carreras de 1989.

O David y Gary Brabham; el primero compitió con un BT59 en 1990 para el equipo homónimo (aunque bajo una propiedad muy diferente a la de su padre), y luego con el Simtek S941 en 1994, pero los intentos del segundo por preclasificar el lamentable Life L190 en Phoenix e Interlagos en 1990 fracasaron.Así pues, parecía que Ralf estaba a punto de unirse a su hermano en la parte delantera de forma regular. Pero no todos sus días al volante de un coche de F1 terminarían como aquel de 2001.

Su camino siempre iba a ser difícil frente a su hermano, quien a menudo lo había intimidado en la pista durante sus años de karting cuando eran estudiantes en Kerpen. Después de todo, Michael era bastante especial, ¿no?

Pero Ralf no llegó a la F1 por nepotismo. Sus buenos resultados, incluyendo una victoria en la F3 alemana en 1994, y luego tres más en 1995 para terminar segundo detrás del prometedor argentino Norbert Fontana (quien más tarde correría para Sauber), llamaron la atención en Alemania.

En 1996, él y su mánager, Willi Weber, rechazaron una oferta de Opel en el ITC para aventurarse en Japón. Resultó ser la decisión acertada, ya que tres victorias y otros buenos resultados le aseguraron el título para el X Japan Racing Team LeMans en la Fórmula Nippon, una versión muy respetada de la Fórmula 3000 europea.Ahora contaba con una buena trayectoria en monoplazas, y él y Willi la aprovecharon para conseguir un asiento en la Fórmula 1 con el equipo B&H Total Jordan-Peugeot.

Cuando probó un McLaren en 1996, la impresión general entre los presentes fue decepcionante. Desde luego, no causó la misma impresión que Michael en su extraordinaria y segura primera vuelta en el Silverstone Club con el Jordan 191 seis años antes.

Pero, como era de esperar, debutó en la Fórmula 1 junto al italiano Giancarlo Fisichella en el Gran Premio de Australia de 1997. No iba a repetirse la hazaña de Michael Jordan, quien, en una memorable clasificación en Spa, terminó séptimo con su Jordan. Y esa sería la carga que Ralf siempre tendría que soportar: la inevitable comparación con el Gran Hermano.

Sin embargo, tuvo la suerte de tener a Fisichella como compañero de equipo, ya que el joven italiano era considerado un jugador muy rápido, por lo que las comparaciones en ese sentido serían más válidas.Ralf fue quinto en los entrenamientos del viernes, séptimo el sábado y se clasificó duodécimo, dos puestos por delante de Fisi. Pero tras rodar noveno en la primera vuelta, tuvo que parar por un problema en la caja de cambios.

Sin embargo, ya se había adaptado bien en la tercera carrera, en Argentina. Se clasificó en una sólida sexta posición, con Fisi noveno. Pero tras perder terreno en un incidente en la primera curva y ser golpeado por el McLaren de David Coulthard, remontó desde la novena posición hasta la quinta, pisándole los talones a Fisi.

Pero las cosas se torcieron un poco cuando un intento de adelantar a su compañero de equipo terminó sacándolo de la carrera. De alguna manera, su propio Jordan 197, diseñado por Gary Anderson, fue lo suficientemente fuerte como para resistir su segunda colisión y se hizo con el último puesto del podio, por detrás del ganador Jacques Villeneuve y el Ferrari de Eddie Irvine .

Era la carrera número 100 de Jordan, y lo había logrado en su tercera participación. Fue impresionante y demostró la forma que Ralf exhibiría a menudo a partir de entonces. Si se le presentaba una oportunidad, la aprovechaba y ya se preocupaba por las circunstancias después. Terminó undécimo en la clasificación general ese primer año, a tres puestos y cinco puntos de Fisi, una cifra respetable.El problema era que, al igual que Michael, Ralf no se llevaba bien con sus compañeros de equipo, y eso quedó patente en Spa al año siguiente, cuando las circunstancias llevaron a su nuevo compañero, Damon Hill, a su vigésimo segunda y última victoria.

Ralf creía que el equipo debería haber frenado al campeón mundial de 1996 y haberle dejado ganar, y eso no sentó bien a muchos miembros del equipo, que sabían que Damon había actuado con sensatez para asegurarse de que el gran avance del equipo siguiera siendo un triunfo por 1-2.

Pero la actitud de Ralf atrajo a Frank Williams, y desde 1999 hasta 2004 Ralf pilotó para él. No podría haber elegido un peor año para el cambio, ya que estaban teniendo problemas con la versión Supertec del otrora dominante Renault V10, pero aun así podría haber ganado el GP de Europa, arruinado por la lluvia, en el nuevo Nürburgring, hasta que se salió de la pista.

Su compañero de equipo, Alex Zanardi, lo consideraba deliberadamente distante y difícil de conocer, pero en el año 2000 la llegada del novato Jenson Button demostró que, si bien Ralf era realmente rápido en sus mejores momentos, no iba a repetir la capacidad de su hermano para ganar a su antojo.Él y Jenson solían estar muy igualados, y él consiguió tres podios y otros buenos resultados, ya que el novato británico aprendía rápidamente.

En ocasiones, Jenson lo había puesto en aprietos, y una prueba aún más dura le esperaba en 2001, cuando el prometedor Button fue enviado a Renault para dejarle sitio a Juan Pablo Montoya, quien había arrasado en la IndyCar en 1999 y 2000 y ya había firmado para 2001 antes de que Jenson tuviera su gran oportunidad. Montoya era muy prometedor y lo demostró al adelantar a Michael en Brasil en tan solo su tercer Gran Premio.

Durante el resto de 2001 y las tres temporadas siguientes, Ralf y Montoya demostraron estar bastante igualados, lo cual benefició a Ralf.

Y como si no hubiera hecho suficiente para demostrar su valía con esa victoria en San Marino, lo volvió a hacer en Canadá, solo que esta vez le acompañaba Michael.Habían salido juntos desde la primera fila, y durante las primeras 45 vueltas Ralf siguió obedientemente a su hermano mayor; pero después de la parada de Michael para repostar, Ralf tomó la iniciativa, se mantuvo en pista otras cinco vueltas antes de marcar su propio gol en la vuelta 51, y luego simplemente se mantuvo por delante del Ferrari para conseguir otro excelente éxito.

Lo que hizo que todo fuera aún más gratificante fue la astucia de Michael tras la intervención del coche de seguridad: rodar tan despacio que los neumáticos Michelin superiores de su hermano no alcanzaron la temperatura óptima tan rápido como de costumbre. Con esa estrategia, había conseguido una ventaja de 2,5 segundos, que Ralf fue reduciendo progresivamente antes de sus paradas en boxes.

Fue un podio precioso y alegre, ya que Mika Hakkinen sonreía radiante al ver cómo dos hermanos, por primera vez (y hasta ahora única) en la historia, compartían los dos primeros puestos.

Su tercera victoria llegó en su tierra natal, en Hockenheim, aunque a costa de Montoya, ya que el colombiano lideraba cómodamente hasta que se le averió el motor de su BMW.Esas tres victorias sellaron un gran año para Ralf, quien se recuperó notablemente tras el desafío de Jenson. Aun así, los expertos tendían a favorecer a Monty; lo consideraban un boxeador aguerrido, emocionante y el más propenso a plantarle cara a Michael, mientras que, para algunos, a Ralf simplemente le faltaba estilo y carisma. Lo cual, para ser justos, probablemente era injusto…

En 2002, Ralf solo consiguió una victoria, en Malasia, pero en 2003 volvió a ganar en Europa (resarciéndose en Nürburgring de la decepción de 1999) y en Francia. En 2004, su mejor resultado fue un segundo puesto en Japón.

Mientras tanto, Montoya finalmente había conseguido su primera victoria, largamente esperada, en Monza en 2001, a la que siguieron triunfos en Mónaco y Hockenheim en 2003, cuando había sido un aspirante al título hasta que una polémica reinterpretación del diseño de los neumáticos Michelin en Monza interrumpió el impulso de Williams justo cuando estaba alcanzando lo que Ron Dennis describió como "velocidad de embestida".

Su última victoria sobre Williams se produjo, quizás de forma muy apropiada, en la final brasileña de 2004.Los dos nunca fueron amigos íntimos, pero los honores se repartieron de forma bastante equitativa: seis victorias para Ralf, cuatro para Monty; Ralf fue cuarto en el Campeonato del Mundo de 2001 con 49 puntos, Monty sexto con 31; en 2002 Ralf volvió a ser cuarto, con 42 puntos, pero Monty fue tercero con 50.

El colombiano tuvo la ventaja en 2003 (tercero con 82 puntos, frente al quinto con 58, aunque Ralf se perdió Monza después de un aparatoso accidente allí la semana anterior) y en 2004 (quinto con 58, hasta el noveno con 24, aunque el accidente de Ralf en el GP de EE. UU. lo dejó fuera durante seis carreras debido a fracturas de columna y conmoción cerebral).

Ambos abandonaron Willaims a finales de 2004. Ralf había dejado entrever su frustración con demasiada frecuencia, y las relaciones con Frank y Patrick Head se habían deteriorado.

Se trasladó a Toyota, donde ni él ni Jarno Trulli contaban con los recursos necesarios para demostrar su verdadero potencial. A finales de 2007, Ralf puso fin a su carrera en la Fórmula 1, compitió en el DTM y actualmente es un respetado comentarista de F1 en SKY Alemania. Personalmente, no creo que estuviera sobrevalorado, pero tampoco infravalorado. Michael probablemente habría sido Campeón del Mundo con un BMW Williams en 2001 o 2003, pero incluso en 2001, el mejor año de Ralf con esas tres victorias, su hermano mayor ya le llevaba mucha ventaja en puntos, así que habría sido una tarea imposible destronarlo.

Tener a Michael como hermano probablemente fue un arma de doble filo. El apellido Schumacher habría ayudado a Willi Weber a convencer a equipos y patrocinadores de que Ralf fichara a la familia, pero a diferencia de Michael, Ralf no era un potencial campeón del mundo.

En sus mejores días, sin duda podía lograrlo, pero no tuvo suficientes días así como para plantear un verdadero desafío. ¿Pero seis victorias en Grandes Premios? Eso sí que es algo de lo que cualquier piloto puede estar orgulloso.