En el pasado, cualquier innovación hacía que los coches fueran cada vez más pesados; hoy en día, esto ya no es así.
La FIA ha trazado el rumbo técnico para los futuros ciclos regulatorios de la Fórmula 1, estableciendo como prioridad una reducción adicional de 80 kilogramos en el peso mínimo de los coches para 2030 o 2031. A través de las palabras de Nikolas Tombazis, jefe de monoplazas de la Federación, el organismo rector del automovilismo pretende continuar el cambio de tendencia iniciado con la normativa de 2026, con el objetivo de lograr monoplazas más compactos, ágiles y físicamente exigentes para los pilotos. El reglamento técnico de la Fórmula 1 de 2026 no es, obviamente, el destino final, pero sí marca el primer paso en una estrategia a largo plazo desarrollada por la FIA. Si bien el debate mediático y el interés de la industria se han centrado principalmente en la nueva arquitectura de la unidad de potencia, la distribución de potencia entre el motor de combustión interna y el motor eléctrico, y las complejidades de la gestión de la energía en la pista, la Federación se ha mantenido enfocada en la arquitectura general del chasis.
La prioridad del organismo federal es revertir la tendencia que, en las últimas décadas, ha llevado a que los monoplazas aumenten progresivamente de tamaño, peso y complejidad constructiva. El concepto de coche ágil representa la pauta definida por los ingenieros para el rediseño de las futuras generaciones de coches de carreras.
Nikolas Tombazis, jefe del departamento de monoplazas de la FIA, expuso la visión de la Federación y definió un objetivo específico para las reformas posteriores a 2026. La Federación pretende reducir el peso mínimo de los coches en 80 kilogramos adicionales. Este cambio no se producirá de inmediato, ya que el ciclo regulatorio que comenzó en 2026 permanecerá sin cambios durante varias temporadas y no permite modificaciones estructurales de tal magnitud a corto plazo. El calendario propuesto por la FIA prevé el debut de esta segunda fase para la temporada 2031, con la posibilidad real de adelantarla a 2030 si los equipos llegan a un acuerdo unánime, incluso en lo que respecta a los motores, que se espera que vuelvan a ser V8 más sencillos con un sistema de propulsión eléctrica mucho menos invasivo.
Cambios y reducción de peso a partir de 2026
Las primeras medidas para reducir las dimensiones generales de los vehículos se han incorporado directamente a la normativa de 2026. En comparación con los modelos de 2025, la distancia entre las ruedas delanteras y traseras se ha reducido en 20 centímetros, mientras que el ancho total ha disminuido en 10 centímetros. Asimismo, el peso mínimo se sitúa en 768 kilogramos, lo que supone una reducción inicial de 32 kg respecto al modelo anterior.
Junto con la reducción de la carga aerodinámica, estos cambios han alterado la respuesta del coche en las curvas. Los coches derrapan más, lo que obliga a los pilotos a esforzarse más al volante para mantener el control.
Si bien la prensa se ha centrado (conscientemente) casi exclusivamente en los motores híbridos, la FIA considera la reducción de tamaño un logro fundamental. Para los técnicos de la Federación, la disminución del tamaño de los monoplazas representa un paso clave que deberá desarrollarse aún más en futuras revisiones del reglamento. La decisión de reducir el tamaño busca que los monoplazas respondan mejor al cambiar de dirección y sean más adecuados para adelantar en circuitos estrechos.
Normas más estrictas contra las soluciones de los técnicos
Un aspecto clave para la FIA es mantener el cumplimiento de las normas frente a los intentos de los equipos por eludirlas. En el pasado, la búsqueda de resquicios legales por parte de los ingenieros había dado lugar a soluciones que podían arruinar el concepto inicial. En temporadas anteriores, la aparición de deflectores de aire especiales cerca de las ruedas delanteras y las complejas formas del fondo plano habían generado una turbulencia excesiva para los coches que venían detrás, dificultando enormemente los adelantamientos por rebufo.
Con la nueva normativa, la estructura de las reglas se ha ajustado mejor a las ideas de los ingenieros del equipo. Nikolas Tombazis explicó la situación: «No hemos encontrado ninguna solución que haya distorsionado el concepto, mientras que la normativa anterior contenía elementos que lo comprometían significativamente».
Conducción desafiante y menos estrés para los conductores.
En lo que respecta a la conducción, la normativa actual mantiene un alto nivel de exigencia para quienes se encuentran al volante. La menor adherencia y la menor previsibilidad en las curvas requieren una gran precisión, lo que impide que los coches resulten demasiado fáciles para los mejores pilotos del mundo. Al mismo tiempo, se autorizó un ligero aumento en la altura de la suspensión, lo que evita tener que usar ajustes demasiado rígidos e incómodos para la espalda de los conductores al pasar por bordillos o baches en el asfalto. El límite de 768 kilogramos es solo un paso hacia una reducción más profunda. Reducir el peso mínimo a 688 kilogramos en los próximos años requerirá rediseñar completamente los vehículos, reduciendo su superficie y masa en movimiento.
Al explicar sus intenciones para los próximos años, Tombazis aclaró sus preferencias: "Me gustaría que pesaran otros 80 kilos menos, y tal vez incluso que fueran un poco más bajos y ligeramente más pequeños en el futuro".
El cambio de tendencia que duró más de 20 años.
El plan de la FIA rompe con una política que se ha seguido durante más de 20 temporadas en el automovilismo. Desde principios de la década de 2000, la llegada de los motores híbridos y sus baterías, la introducción de sistemas de protección para la cabeza del piloto como el Halo, el aumento del tamaño de los neumáticos y la gran cantidad de sensores a bordo han hecho imposible aligerar los coches. Cada cambio en la normativa conlleva un aumento del peso total, lo que hace que los coches sean cada vez más pesados al frenar y a alta velocidad.
Las nuevas reglas frenan este aumento continuo. Como señaló Tombazis, el camino elegido marca un verdadero cambio con respecto al pasado reciente de la Fórmula 1: "Creo que esta es la primera vez que los coches de Fórmula 1 son más ligeros, probablemente desde el año 2000 o incluso antes".


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