lunes, 7 de septiembre de 2026

A.F1-GP DE ITALIA FERRARI: Guerra abierta en Ferrari con acusaciones cruzadas entre Charles Leclerc y Lewis Hamilton.

¿Provocado o accidental? Las declaraciones tras Monza hacen preguntarse a uno hasta que punto los pilotos estaban buscando esta situación.


Todo va bien… hasta que deja de ir bien. Una frase tan absurda y ambigua que encaja al dedillo en Fórmula 1. Ferrari llegó a Monza, su carrera de casa, con energías renovadas así como mejoras con las que tratar de llevarse el gato al agua en una temporada en la que van a tener más que complicado traer algún trofeo a Maranello. Y lo cierto es que no comenzó mal la cosa en la jornada de viernes, con tiempos competitivos que invitaban a soñar en una fiesta roja. Pero el sábado se reveló que no iba a ser suficiente. Además de Mercedes, se coló por delante uno de los McLaren y el inesperado Alpine.

Ferrari buscaba la gloria, y se llevó el drama

Ocurre algo con esta Fórmula 1 de 2026, y es que sabes que al final de carrera, todo se va a ordenar, quedando únicamente la baza de un golpe estratégico provocado por un coche de seguridad o similar. Muy lejos quedan esos tiempos en los que con una buena clasificación, unida a una buena salida y una defensa férrea puedes dar la sorpresa. Ferrari no veía descabellado un podio. Quizás uno doble. Para eso quedaba despejar la incógnita del desgaste de los neumáticos. Pero no. La alegría, si se puede llamar así, le duró una sola curva a Ferrari. La primera. Charles Leclerc estaba colocado en la cuarta posición, con Hamilton quinto, fruto de haber sido siete milésimas de segundo más rápido en la sesión de clasificación. Una vez se apagó el semáforo, comenzaron las hostilidades.Ambos pilotos salen bastante a la par y rápidamente se ponen en fila buscando el rebufo hasta llegar a la siempre complicada primera frenada. Complicada porque es un gran embudo, por que la curva es doble, y porque todos los pilotos creen que pueden ganar posición frenando un metro más tarde. Russell decide ir por fuera, así que Leclerc reacciona y se queda por mitad de la pista. Y entonces llega Hamilton que ve una autopista por delante y decide tirar el ancla lo más tarde posible emparejándose con Leclerc pero quedándose sin ángulo de giro. Ambos se dirigen en paralelo a la segunda y por esas normas que tiene la Fórmula 1 y que son tan difíciles de entender, el que va por dentro puede decidir no dejar espacio al que va por fuera. Y así pasó. Una maniobra tan sencilla y entendible, con tantísimas lecturas. Ninguno es inocente, los dos sabían que estaban forzando la situación, que era complicado que saliera bien, y aún así, lo hicieron. Porque hay batallas que no se libran en la pista sino fuera de ella, y porque una derrota hoy es un beneficio el resto del año.Hamilton sabía que Leclerc, que no se caracteriza precisamente por ser amable con sus compañeros en la batalla cuerpo a cuerpo, no iba a ceder. Y aún así lo hizo. Leclerc sabía que iba a ser ampliamente criticado y que su equipo iba a salir perdiendo. Y aún así lo hizo. ¿Por qué? Lo cierto es que solo ellos dos saben que tipo de lucha a largo plazo están librando y por qué les ha interesado forzar la situación.

En el caso de Leclerc, es bien sabido que no tiene buen perder. Y esta temporada está siendo derrotado por Hamilton, por lo que era predecible un movimiento más allá de lo aceptable. En el caso del británico, es más complicado de ver. Recordando épocas pasadas, uno podría pensar que simplemente trata de ponerse al equipo de su parte, de evitar que haya luchas entre ambos. Suposición, porque la verdad es que tampoco hay tantas. Pero que Hamilton forzó la situación, la forzó.

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