De Jacky Ickx todos recuerdan dos cosas. Fue prácticamente el único piloto que dio un portazo a Ferrari y que cambió para siempre el sistema de salida en Le Mans, cuando los coches se alineaban en diagonal junto al muro de boxes y los pilotos debían correr hasta ellos desde el otro lado de la pista, subirse y arrancar.
También fue durante años ‘Monsieur Le Mans’, por sus triunfos allí, o uno de los mejores pilotos sobre agua de la historia. Pero pocos recuerdan el día en el que muchos de sus ya excolegas dijeron pestes de él y posiblemente se acordaron de alguno de sus antepasados, quizás con excepción de Alain Prost que, a priori, resultó beneficiado… aunque a la postre quizás la decisión de Jacky le costó el título de 1984.
Ese mismo día, cinco años antes de la primera colisión Prost-Senna en Suzuka, que hubiera podido dar el título al brasileño si Balestre no hubiera presionado a los comisarios deportivos para que lo excluyeran, Ayrton ya tuvo claro que Balestre protegía al ‘Profesor’."¿Qué han hecho? ¿Por qué, por qué? ¡Por una vez tuve los mismos neumáticos que todos los demás... Me robaron la victoria!", decía una y otra vez después de que la bandera a cuadros cayera en la vuelta 31 de las 77 previstas. Fue aquella carrera en la que Senna, con el poco competitivo y frágil Toleman-Hart, dijo al mundo que iba a ser más adelante campeón del mundo; aquí nació la leyenda de ‘Magic’.
Senna se veía ganador. Alain admitió que habría sido muy probable. "Los frenos de carbono son perfectos en asfalto seco, pero muy difíciles de controlar y evitar bloquear en agua. Cuando vi que Senna se acercaba no quise forzar. No era rival para el campeonato, así que mejor dejarlo pasar y acabar segundo [Lauda, su gran rival por el título, además de compañero, había abandonado tras un trompo] que irme a casa sin ningún punto. La decisión de suspender la carrera me beneficiaba… así que debo considerarla acertada", dijo después. A final de temporada, Prost perdió el título con Lauda por medio punto. En Mónaco, como no se llegó a media carrera, se repartieron la mitad de los puntos. Si la carrera hubiera seguido y Prost acabado segundo, habría sumado seis puntos en lugar de 4,5 y sería campeón.
No fue Senna el único enfadado. René Arnoux no estaba satisfecho. "Si la carrera ha comenzado en estas condiciones, debe concluir así hasta el final", decía. Jacques Laffite, por el contrario, estaba a favor: "No se puede correr así. Aunque hubiera sido líder con dos minutos de ventaja hubiera aplaudido la decisión. Correr así es ridículo y peligroso".
Ickx había sido llamado por el A.C. de Mónaco para ser director de carrera de aquel GP de 1984. Llovía copiosamente, la pista estaba casi inundada; si en clasificación los mejores habían rodado en 1'22", en las primeras vueltas de carrera se estaba por encima de los dos minutos y los incidentes se sucedían por doquier… pero sin safety car en pista. El primer safety car en F1 salió a pista en el GP de Canadá de 1973, pero no sería hasta los 90 cuando sería obligatorio y no todos los GP lo tenían.
Los fans de Senna protestaban por ‘la victoria robada’. Senna pensaba que Balestre protegía al que después fue su rival irreconciliable y había hecho trampa. La Federación Brasileña arremetió contra Ickx y llegó a decir que se había plegado a las exigencias de la TV, porque reanudar la carrera la hubiera puesto fuera de horario.
Más adelante se supo que Senna difícilmente hubiera acabado la carrera. Tenía problemas de frenos, su suspensión acusaba los efectos de un bordillazo y su combustible quizás no le hubiera permitido llegar al final de carrera en caso de una nueva salida. Pero de decimotercer en parrilla a segundo en la vuelta 19 tras superar a Lauda era algo inaudito. Y su ritmo era un segundo por vuelta mejor que el de Prost.
La lluvia remitió algo en la vuelta 20 para intensificarse notablemente a partir de la 28. Ickx no tardó en tomar una decisión de la que no se arrepentía, ante la sorpresa de quienes le tenían por un ‘rainmaster’, un maestro de la lluvia. "Es preferible parar la carrera un poco antes que hacerlo cuando ya es tarde. Las condiciones se habían vuelto demasiado peligrosas y ya llevábamos 30 vueltas de malabarismos. ¡Era suficiente! Hace falta haber sido piloto para saber cuándo el coche se torna ingobernable. Sólo he tenido en cuenta la meteorología para decidir el momento… pero reconozco que si hubiera esperado dos o tres vueltas más posiblemente Ayrton se habría colocado líder", dijo.
No era la primera vez que una carrera se detenía por la lluvia ni la primera que concluía antes de tiempo por este motivo.
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