martes, 30 de junio de 2026

A.F1-ASTON MARTIN: Adrian Newey ha tenido problemas de salud: "Ha sido una época difícil, pero ahora estoy bien".

El inglés Adrian Newey, no volvió al paddock hasta Mónaco: "Tuve que equilibrar mi salud y trabajar con más cuidado".

El diseñador británico admite las limitaciones físicas que han afectado al desarrollo, mientras que el equipo se enfrenta a una profunda reestructuración interna y a graves problemas de correlación de datos. La temporada 2026 de Aston Martin ha comenzado con el peor presagio. Desde los test de Bahréin, la situación técnica del equipo de Silverstone, que este año utiliza motores Honda, se mostró de inmediato desesperada. El genio de Adrian Newey no ha dado los resultados que Lawrence Stroll esperaba, tras haber invertido un capital considerable para que el inglés trabajara al máximo y construyera un coche a la altura de las circunstancias. El resultado fue desastroso: un coche lento, vulnerable, poco fiable e incluso un riesgo para la salud de los pilotos. Decisiones extremas impidieron que el AMR26, pilotado por Fernando Alonso y Lance Stroll, compitiera al alto nivel esperado hasta la víspera de este campeonato. Sin embargo, todo esto ha quedado eclipsado por los problemas de salud de Newey en los últimos meses, una situación que el propio británico ha revelado a los medios.

La notoria ausencia del diseñador en varias carreras de Gran Premio generó de inmediato interrogantes en el paddock. Si bien Aston Martin tranquilizó al equipo en repetidas ocasiones, negando cualquier problema y aludiendo al trabajo habitual de la fábrica, Newey admitió la gravedad de la situación. Una enfermedad que comenzó el año pasado había debilitado al ingeniero, impidiendo que él y todo el equipo rindieran al máximo durante la crucial fase de diseño.

Retrasos regulatorios y limitaciones del teletrabajo

Los problemas de salud de Newey coincidieron con una crisis logística y temporal preexistente en la fábrica de Silverstone. El británico se unió oficialmente al equipo a principios de marzo del año pasado, cuando el tiempo para interpretar la revolución técnica de 2026 ya era mínimo. Mientras que los equipos rivales llevaban meses desarrollando los conceptos clave para sus nuevos coches, Aston Martin se vio obligado a ponerse al día, heredando soluciones y estudios anteriores que no se ajustaban en absoluto a la visión aerodinámica de Newey.

La condición médica del ingeniero lo obligó a compaginar su tratamiento con sus responsabilidades profesionales, lo que le impidió realizar viajes de negocios y coordinar los departamentos exclusivamente desde casa. Este aislamiento forzoso privó al equipo de su principal punto de referencia físico: la famosa "pecera", la oficina con paredes de cristal ubicada en el centro del departamento técnico, que ofrecía una vista panorámica de la fábrica. Si bien Newey se mantenía conectado e informado constantemente sobre los flujos de trabajo, su ausencia física generó serias dudas y ralentizó la resolución de problemas críticos, ya que los ingenieros se vieron privados del contacto directo durante los momentos más difíciles de la temporada.

“Ahora estoy bien, pero ha sido una época difícil”, admitió Newey . “Las cosas no siempre salen como uno planea. La verdad es que el año pasado no estaba al 100%. Tuve que equilibrar mi salud y mi trabajo con mucho más cuidado”.

Adrian no regresó al paddock hasta Montecarlo, después de haber participado en los test de Bahréin y en la primera carrera en Australia.

Crisis de correlación y alarma de la unidad de potencia de Honda

Las limitaciones operativas reveladas durante las pruebas y las primeras carreras de Gran Premio son consecuencia directa de esta desconexión estructural. El AMR26 demostró una grave falta de correlación entre los datos del simulador, los resultados del túnel de viento y el comportamiento real en pista.

A este déficit de chasis se sumaron las desalentadoras noticias procedentes de Japón sobre la nueva unidad de potencia de Honda. El motor japonés ha mostrado retrasos en el desarrollo del componente híbrido y problemas con la entrega de energía térmica, lo que agrava la falta de velocidad en las rectas y la vulnerabilidad general del coche en configuración de carrera.

Caos en la gestión y renuncia al rol de director de equipo.

Además de los desafíos técnicos y físicos, Aston Martin ha sufrido una profunda y caótica reestructuración directiva que ha desestabilizado al equipo. Se ha visto la rotación de Mike Krack y Andy Cowell, la llegada del expiloto de Ferrari Enrico Cardile y la llegada prevista de Jonathan Wheatley tras su brevísima etapa en Audi , que finalizó a principios de esta temporada.

En este clima de transición, Newey, como copropietario del equipo, asumió inicialmente también el cargo de director del equipo a finales del año pasado. Esta decisión resultó insostenible: la complejidad de la Fórmula 1 moderna ha demostrado que incluso un técnico con su experiencia no puede supervisar simultáneamente la gestión política, administrativa y técnica de un equipo. La necesidad de salvaguardar la salud y reorientar las energías obligó a dar un paso atrás, forzando a Newey a abandonar la gestión diaria para centrarse exclusivamente en la dirección técnica.

A pesar del evidente retraso en el rendimiento y la frustración de los pilotos, Newey expresó su satisfacción por la flexibilidad del departamento de carreras para gestionar la emergencia, destacando la sólida relación que mantienen con los ingenieros. Sin embargo, la realidad en la pista muestra a Aston Martin confinado a las dos últimas posiciones, obligado a rediseñar por completo el proyecto AMR26 en un campeonato donde las restricciones presupuestarias limitan drásticamente el margen de maniobra. Se espera que una nueva versión del coche llegue entre Hungría y los Países Bajos, pero aún queda un largo camino por recorrer.

No hay comentarios.: