martes, 28 de julio de 2026

A.F1-ASTON MARTIN: La clave de la mejora del equipo, que casi nadie está hablando.

El viernes de Hungría dejó una pista sobre el trabajo realizado en el simulador

La llegada de Giles Wood refuerza la tesis de Newey y abre la puerta a un cambio de tendencia.
El paso adelante de Aston Martin en Hungría ha puesto el foco sobre el nuevo paquete de mejoras. Es lógico. Era la primera gran evolución del AMR26 desde la llegada de Adrian Newey y era inevitable que todas las miradas se dirigieran hacia ella. Sin embargo, hay otro factor que probablemente tenga tanta o más importancia que las piezas nuevas y del que apenas se está hablando: el simulador. En la Fórmula 1 actual casi todo empieza ahí. Antes de que un coche salga a pista por primera vez durante un Gran Premio, el equipo ya ha trabajado durante días para llegar con una configuración lo más cercana posible a la ideal. Después, una vez comienza la actividad en el circuito, esa base se va afinando hasta encontrar el set-up definitivo. Por eso la correlación entre el simulador y el coche real es una de las herramientas más valiosas que puede tener un equipo. Y también era una de las asignaturas pendientes de Aston Martin. No es una interpretación. Lo explicó el propio Adrian Newey en la entrevista que concedió hace unos días a la página web del equipo: "Históricamente, en este equipo no se ha invertido lo suficiente en herramientas de simulación, no solo en sistemas de gestión de proyectos, sino también en las herramientas físicas. Ahora estamos invirtiendo en ello, pero no se pueden reescribir y validar esas herramientas de la noche a la mañana. Correlacionarlas correctamente con el coche real lleva tiempo. Por el momento, están mejorando, pero los verdaderos beneficios de este trabajo se verán más adelante este año".  Sus palabras explicaban muchas cosas. También la prudencia con la que tanto él como Mike Krack afrontaron el estreno del nuevo paquete en Hungría. Ambos insistieron durante el fin de semana en que haría falta tiempo para entender el coche y optimizarlo. Era un discurso lógico, porque un paquete de esta magnitud rara vez funciona al 100% desde el primer intento. Sin embargo, lo sucedido en Budapest deja una lectura interesante.

El mejor momento de Aston Martin llegó en los Libres 1. Fernando Alonso terminó decimotercero, pero el dato llamativo era que el AMR26 se comportó como el sexto coche en curva. Después, tanto los Libres 2 como los Libres 3 y la clasificación fueron algo más discretos. En carrera, Lance Stroll y el asturiano terminaron decimotercero y decimocuarto, en un resultado condicionado también por abandonos como el de Oscar Piastri.

No fue un fin de semana especialmente brillante en términos de resultado. Pero sí dejó una sensación distinta a la de otras carreras. El coche pareció llegar al circuito con una base de reglajes bastante acertada. Después hubo trabajo para optimizar el set-up, como ocurre siempre, pero el punto de partida era bueno. Y eso lleva inevitablemente al simulador.

Porque ese trabajo no lo hacen únicamente los pilotos titulares. Detrás hay pilotos de simulador, entre ellos Dani Juncadella y Mari Boya, además de un grupo de ingenieros cuyo trabajo consiste precisamente en conseguir que el coche virtual se parezca cada vez más al coche real. Ahí aparece otro detalle que ayuda a entender lo que está ocurriendo en Aston Martin.

FICHAJE DE GILES WOOD

Newey se incorporó al equipo en marzo de 2025. Apenas dos meses después, en mayo, Aston Martin anunció el fichaje de Giles Wood como director de simulación. Es difícil no relacionar ambos hechos.

Si se unen las fechas con las declaraciones que ha hecho ahora Newey, la secuencia parece bastante clara. El ingeniero británico llegó a una fábrica completamente nueva, detectó que una de las herramientas más importantes del equipo no estaba al nivel esperado y comenzó un proceso para reforzar ese departamento. El fichaje de Giles Wood encaja precisamente dentro de esa idea.

A partir de ahí empezó un trabajo que el propio Newey ya advirtió que no podía dar resultados inmediatos. Reescribir y validar las herramientas de simulación, conseguir que correlacionen correctamente con el coche real y hacerlas fiables lleva tiempo. No es algo que pueda resolverse en unas semanas.

También ayuda a entender otra cuestión. Todo ese proceso comenzó cuando Aston Martin ya trabajaba en el proyecto de 2026. Es decir, el equipo llegó tarde a corregir una de sus principales debilidades y eso explica, al menos en parte, por qué el desarrollo del nuevo monoplaza ha sido más complicado de lo esperado. Por eso Hungría puede ser una señal mucho más importante de lo que parece.

Ha pasado aproximadamente un año desde la llegada de Giles Wood. Tiempo suficiente para empezar a recoger los primeros resultados de ese trabajo. Y el hecho de que el coche arrancara el fin de semana con una configuración competitiva apunta precisamente en esa dirección. Que el nuevo paquete haya funcionado es una buena noticia. Que el simulador empiece a correlacionar mejor con el coche real probablemente lo sea todavía más. EL PRECEDENTE

No solo porque facilita el desarrollo. También porque cambia la confianza con la que trabaja un equipo. McLaren ofrece un precedente bastante claro. Después de varios años muy difíciles, comenzó 2023 con un coche muy lejos de donde esperaba. Sin embargo, a mitad de temporada introdujo un paquete de mejoras que transformó por completo su rendimiento. A partir de ahí pasó a convertirse en la referencia de la parrilla en desarrollo hasta volver a luchar por las victorias y los campeonatos.

Aquello coincidió con la entrada en funcionamiento de nuevas herramientas en la fábrica, entre ellas un nuevo túnel de viento y un nuevo simulador. El equipo empezó a confiar en lo que le decían esas herramientas y esa dinámica terminó reflejándose en la pista.

¿Puede Aston Martin recorrer el mismo camino? Es pronto para saberlo. El proyecto de 2026 dependerá de muchos factores y Honda será uno de ellos. Pero si el simulador ha dado realmente el paso adelante que dejó entrever Hungría, el equipo habrá solucionado uno de los problemas que el propio Adrian Newey identificó nada más llegar.

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